Espiritualidad y Negocios
Por: Juan Manuel González
Hay aspectos de la vida cotidiana que son muy dispares entre sí y el hecho de pretender unirlos sería algo similar a querer juntar agua con aceite, éxito con humildad o espiritualidad con negocios y dinero. Sobre esta última mezcla que muchos consideran casi imposible de lograr puede ser justo lo contrario.
La espiritualidad es el vínculo entre el ser humano y Dios o una divinidad. Las personas que la practican se analizan a sí mismas, se conocen mejor y estrechan su vínculo con Dios. Es una manera de adquirir nuevos valores y de mejorar en aspectos tales como el silencio, el ser más reflexivo, el aprender a vivir con poco, la sociabilidad, la necesidad de escuchar y de ayudar al prójimo en todo aquello que necesite.
La religión suele ser el nexo que permite desarrollar esta relación con Dios. Sin embargo, no hace falta adherirse a una religión determinada o seguir a una institución religiosa para desarrollar la espiritualidad. El vínculo entre el hombre y Dios puede ser personal e íntimo, sin manifestaciones exteriores ni rituales.
La tendencia que ha florecido silenciosamente durante décadas, se ha transformado en una mega tendencia. Aquí algunos testimonios
“Organización internacional con sede en Dallas, ofrece ayuda espiritual en el lugar de trabajo” Star Telegram, Forth Worth.
“Los fieles se abren un nicho en el lugar de trabajo” Los Angeles Times.
“Las creencias religiosas se hacen más visibles en el lugar de trabajo” The Charlotte Observer, Carolina del Norte.
“La línea divisoria entre los negocios y la vida espiritual, se está borrando” The London Times.
La vida cotidiana se vive en uno mismo, en la familia, en el trabajo y en la sociedad. La espiritualidad está hoy mas presente entre nosotros. En Minneapolis, 150 líderes empresariales almuerzan mensualmente y escuchan de parte de los expositores, cómo la Biblia guía sus decisiones de negocios. En Chicago, 60 hombres de negocios, en su mayoría católicos, forman un movimiento llamado “Lideres de los negocios defensores de la excelencia, la ética y la justicia”.
Según una encuesta de Gallup, la mitad de la gente ha hablado sobre la fe en el trabajo en las últimas 24 horas. En Monterrey, Nuevo León, semanalmente se reúne un gran número de personas para orar por el trabajo en la Iglesia del Roble.
La Cámara de Comercio de San Francisco, celebra mensualmente un desayuno informal llamado “El espíritu en el trabajo, una conversación continuada”. En Boston, se desarrolla un desayuno de oración para altos ejecutivos, llamado “primer martes”. La Iglesia Presbiteriana de la quinta avenida de New York, ofrece una serie de pláticas con el título “La fe en el trabajo”.
De 200 a 1200 empresas sin fines de lucro practican la fe o la espiritualidad en el lugar de trabajo. Ford, American Airlines, Texas Instruments e Intel sostienen a grupos religiosos de empleados. International Financial Limited de Calcuta, India, tiene un templo para los equipos de trabajo. Coca Cola bottling Company de Charlotte, Carolina del Norte, reconoce “que los empleados tienen cuerpo, mente y alma”. Cuentan con capellanes de la empresa y tienen una declaración de misión que “honra a Dios”. En HomeBanc Mortgage Corporation, una de las “100 mejores compañías en las cuales trabajar” de la revista Fortune, el director ejecutivo inicia las conferencias telefónicas con su personal, con una oración.
Nuestra tendencia hacia lo espiritual refleja el anhelo de celebrar la totalidad de nuestro ser en el trabajo. Realización, sentido de pertenencia, satisfacción por el logro, autoestima, paz espiritual. La espiritualidad fue durante un largo tiempo un tabú en el mundo empresarial. Pero ahora la gente sufre si no puede atender a esa parte de sí misma. El 60% de los ejecutivos encuestados para el libro A Spiritual Audit of Corporate America, reconoce los beneficios de la espíritualidad en el trabajo.
Desde hace más de dos décadas, la Escuela de Negocios de Harvard conminó a los líderes a que volvieran a acoger los valores y a utilizar los puentes entre la espiritualidad y los negocios. La Universidad Loyola de Nueva Orleáns, tiene un Instituto de Ética y Espiritualidad en los Negocios.
La Universidad de Santa Clara es fuente de muchas actividades del espíritu en los negocios. La Escuela de Negocios de Stanford da un curso de postgrado que se llama “El mundo de los negocios: indagación moral y espiritual a través de la literatura”. La Universidad de Notre Dame y la de Columbia ofrecen un curso de espiritualidad para ex alumnos de postgrado en administración de negocios. Ya hay universidades locales que tienen diplomados y materias curriculares relacionadas con la espiritualidad. Hay una conexión directa entre espiritualidad y responsabilidad personal.
Lo que nos está llevando a la espiritualidad es la búsqueda de significado. Anhelar un trabajo que lo llene a uno. Mayor significado en la vida, las comodidades y lo material no bastan. La paz espiritual no tiene precio.
Nos estresamos porque tenemos mucho trabajo y también cuando no tenemos un trabajo. La realidad es que no hay respiro, la depresión, el estrés y la zozobra, cobran día a día más víctimas en el trabajo.
Los altos índices de violencia y la consecuente inseguridad, acercan al individuo a la espiritualidad, a la búsqueda de ayuda de un ser superior, a una fuente de tranquilidad y paz que de balance a nuestra vida.
Hoy, para todo existe una competencia feroz, la competitividad (capacidad para competir) se vuelve imprescindible en el trabajo y en la vida en general. En un plano más positivo, los lideres de las empresas reconocen que, para triunfar en la competencia del mercado global, los negocios tienen que encontrar la manera de captar la inventiva y la creatividad- en otras palabras, el poder de Dios- que la gente lleva dentro de sí.
La espiritualidad no es religión, por lo tanto, no hay ninguna posibilidad de convertir a la empresa en un templo o el templo en una empresa. La espiritualidad entra a la empresa por pasos, valores, responsabilidad social empresarial, enfoque en los seres humanos, cambio de conciencia.
Las empresas tienen su enfoque en la parte lucrativa, eso les permite sostenibilidad y crecimiento. Cuando este enfoque incluye a las personas, no solo como el recurso humano y pasan a importar genuinamente como personas, ahí ya está presente la espiritualidad en la empresa.
Fuentes de referencia. Instituto del Futuro, diversos diarios norteamericanos y europeos. Marcelo Bulk Giménez, consultor colombiano. Patricia Aburdene, futurista social.
