Para el éxito en los negocios, y en todo
Por: Juan Manuel González
“La actitud lo determina todo”. Eso dijeron los doctores cuando diagnosticaron y describieron el cáncer que padecía un enfermo, al referirse a lo que pasaría en los siguientes meses conforme progresara la enfermedad. ¡Increíble! Con toda la tecnología médica que se ha desarrollado para hacer la diagnosis del paciente, los médicos reconocen que existe una variable que no puede ser medida, pero que tiene el más profundo impacto en la salud y en la longevidad de una persona: su actitud. Un filósofo de nombre William James dijo: “Probablemente el descubrimiento mas grande del siglo XX es que usted puede cambiar su actitud y, por lo tanto, cambiar su vida”.
La actitud de las personas influye drásticamente en cómo perciben, interpretan y responden al mundo, moldeando su comportamiento, relaciones y salud mental. Una actitud positiva fomenta la resiliencia, la búsqueda de soluciones y el éxito, la buena actitud fomenta el éxito en los negocios y en todo, mientras que una negativa puede limitar las oportunidades y generar exclusión social.
Si usted aun no tiene claro como influye la actitud, aquí le muestro detalles:
Comportamiento y Toma de Decisiones: La actitud actúa como una fuerza invisible que guía las acciones diarias, la forma de afrontar desafíos y la gestión de lo inesperado. Su influencia es clara en la toma de decisiones y en el comportamiento. Una buena actitud también es una estrategia clave para mejorar la salud emocional, el equilibrio cerebral y aumentar la resiliencia ante la adversidad.
Nos apoya en nuestras relaciones y en nuestro impacto social. Influye en cómo interactuamos con los demás y determina cómo somos percibidos en entornos sociales y profesionales, afectando la percepción de confiabilidad y liderazgo. La actitud crea un marco mental basado en experiencias, valores y conocimientos previos, lo que moldea cómo se interpreta la realidad.
La buena noticia es que, dado que la actitud es aprendida y se configura con el tiempo, puede ser modificada para mejorar la calidad de vida. ¿Qué podemos hacer para lograr el cambio de actitud? De acuerdo con los estudiosos del comportamiento humano, para cambiar de actitud, debemos:
- Tener propósitos. Saber cuales son los objetivos por los que vamos a trabajar.
- Ser perseverantes aceptando de antemano que para cambiar de actitud se requiere tiempo.
- Tener confianza en que estamos en el camino correcto y no preocuparnos inútilmente.
- Estar dispuesto a cambiar hacia la productividad en lugar de la pereza.
- No hacerle caso a las personas negativas cuando intenten convencernos de que no se puede cambiar de actitud. Las actitudes son influidas no solo por lo que leemos u observamos, sino también por quienes nos rodean.
- Estar conscientes del impacto que la actitud que tomemos tiene sobre nuestra vida.
- Saber que nuestra actitud es mas importante que el pasado, el dinero, la educación, las circunstancias y que lo que otras personas digan o hagan.
- Estar convencidos de que la vida está constituida por un diez por ciento de lo que nos ocurre y por un noventa por ciento de cómo reaccionamos ante ello.
- Aceptar que, día a día, es nuestra la elección de actitud que asumiremos en respuesta a toda situación.
La gran mayoría de las personas se quedan muy por debajo de sus potencialidades, y cuando llegan al final de sus días, se lamentan por haber desaprovechado demasiadas oportunidades. La vida es un reto imponente, por eso, pocos alcanzan el éxito y la realización personal. Los demás se quedan cortos, no porque no puedan, sino porque no quieren pagar el precio. El precio es alto, pero es un precio que cualquier persona puede pagar con esfuerzo si realmente no quiere vivir en la mediocridad. Todos tenemos una brecha entre el lugar donde nos encontramos y el lugar donde podemos estar.
Las actitudes son producto de nuestra programación mental, de hecho, son programas mentales que tenemos muy arraigados y nos hacen reaccionar de manera automática ante una persona, una situación o un concepto. La actitud determina nuestra conducta y, por ende, nuestros resultados. Por lo tanto, según sea nuestra actitud, así será nuestro futuro. La persona con actitud mental positiva, tendrá mas probabilidades de éxito que aquella con actitud mental negativa, aunque, no basta solamente con la actitud positiva, es necesario actuar, trabajar mucho para transformar esa actitud en resultados deseables y benéficos.
Actualmente se habla mucho de la calidad de las organizaciones, de la calidad de los productos y servicios y de la calidad en el servicio y atención al cliente como factores de éxito empresarial; las empresas que no trabajen en estos factores, pronto desaparecerán. Estos factores son función directa de la actitud de cada uno de los empleados de una organización porque, por ejemplo ¿Cómo sería capaz de generar calidad en su trabajo una persona cuya actitud general es negativa?
Una persona positiva tiene un enorme deseo de superarse –porque sabe que puede hacerlo- y con el tiempo suplirá cualquier deficiencia con otras características valiosas para la empresa y, además, su actitud ayudará a otros empleados a superarse también.
No deje pasar el tiempo. ¿Qué actitudes tiene que representan un obstáculo para su superación? Haga un inventario de sus actitudes a la mayor brevedad. Cada día que pase sin que lo haga será un día perdido. La vida es demasiado corta para desaprovecharla, no espere para empezar “mañana”, no espere a que “las condiciones sean ideales”, no espere a que alguien le motive. Debe hacer que las cosas le pasen como usted quiere y no esperar a que le pasen como no quiere y aunque no quiera. ¡Cambie de actitud!
